Pierce Brosnan es lo mejor de esta película, como el
rey Luis XIV, quien quiere alcanzar en Versailles la vida eterna por el
«bien de Francia» y por ello envía a un barco a su expedición a una poco
probable Atlántida a buscar una sirena para sacar su corazón y
utilizarlo para vivir por siempre. Con un vestuario convincente para
admirar, entre lo vintage y lo retro, pero en poco cuidado en cuanto a
realidad histórica de su momento, la historia se irá desenvolviendo de
un modo un tanto diferente de la novela, más encantador, menos rígido,
científico y mecánico.

