Scott (Peter Cosgrove) y Polly (Yvonne Wan) acaban de sufrir una serie
de horribles acontecimientos, que han dejado a algunos de sus amigos
muertos y las pruebas parecen apuntar a ellos como responsables. Las dos
son inocentes, pero es probable que nadie crea sus historias, ya que el
verdadero asesino fue un muñeco de payaso.


